PARTICIPACIÓN PARA EDIFICAR LA VIDA


Administrador Público, estudios en Derechos Humanos, Asesor en el Congreso de la República enviado por el Departamento de la Función Pública para temas relacionados con el actual Estatuto de Organizacion y Funcionamiento de la Administración Pública, Asesor en temas sociales, sindicales, cooperativos y sobre participación ciudadana, pensionado.

 

La participación es un atractivo y completo programa, alguien dijo: “ninguno de nosotros es tan bueno como todos nosotros juntos” o como dice el proverbio Etiope “cuando las arañas tejen juntas, atan a un león”.

Participar es un principio de la Doctrina Social de la Iglesia, es Derecho Natural, es inherente a la naturaleza humana, a la dignidad de la persona, en cada uno puede observarse durmiente o actuante, funcionando, avanzando hacia objetivos, es proyecto de vida colectivo, se traduce en beneficios individuales, participando se aprende a emplear el método pastoral de “ver, juzgar, actuar”.

AL PARTICIPAR LO PRIMERO ES VER:

Ver es estudiar lo que sucede, poner la mirada en observación, es indagar la cuestión social, oír, escuchar, recibir impresiones mirando la exclusión, los hacinamientos, la pobreza, las indolencias frente a la precariedad en vivienda, salud, educación, vivenciarlas en contextos distintos, darse por enterado de la exigua militancia organizada en las sociedades civiles para hacer algo por la infancia, la familia, la juventud, la vejez, el desempleo.

Esas problemáticas hacen la diferencia entre los pocos que asumen como proyecto de vida acumular riqueza y las mayorías que no tienen proyecto alguno porque sus derechos son minimizados y están lejos de resolución dado que la economía salvaje y codiciosa lo impide; aquello de que todos los hombres nacen libres e iguales, queda en nada, aquello de la dignidad queda destruida, aquello de los derechos a participar quedan reprimidos, cuando los derechos Económicos, Sociales y Culturales son para minorías, los derechos de libertad quedan en nada.

AL PARTICIPAR LO SEGUNDO ES JUZGAR:

Juzgar es analizar esos hechos, porqué son así, cuales son sus orígenes, entender a quiénes benefician esas realidades y a quiénes postra excluyendolos; juzgar es examinar si hay posibles salidas a esas circunstancias, saber si existen disposiciones legales que deban aplicarse o mejorarse, saber si hay instituciones públicas y privadas encargadas de ofrecer soluciones y no lo hacen, pensar si es necesario crear normas y/o darle más capacidad jurídica a organismos dedicados a facilitar la aparición de los Derechos Económicos Sociales y Culturales dejando de ser meras palabras vacías, promesas para futuro incierto.

Hace falta pedagogía, los DESC no son para compra o regateo, hay que destrabarlos, son auxilio para la vida, se necesitan, hay que hacerlos prácticos, que sirvan, que se conozcan, que se apropien, que se usen cotidianamente, que den frutos.

AL PARTICIPAR LO TERCERO ES ACTUAR:

Es imperativo tomar conciencia del poder de la unidad, ser gestores de acciones, representarnos nosotros mismos, tal vez, cambiar algunas costumbres, manejar distinto el tiempo, convertir lo azaroso en aprendizaje, influir en sí mismo y en otros, abrir caminos evolucionando, salir de la mentalidad de competencia y entrar en conceptos de cooperación potenciando posibilidades de lograr cambios con propuestas viables, actuar es preparar un plan, activarlo para solucionar algo en contextos concretos, salud, educación, deportes, problemas de un barrio, de una comunidad, una familia.

LA PARTICIPACIÓN ES UN DERECHO NATURAL:

Coexisten dos grandes tendencias, una que predica el Iusnaturalismo, entendiendo que la dignidad de la persona y el orden moral provienen de Dios, entre los principales propiciadores de esta idea está Santo Tomás de Aquino.

La otra tendencia considera que el Derecho Natural es inherente a la naturaleza, a cada uno solamente por el hecho de ser persona y se le llama Iusnaturalismo racionalista, esta idea se origina en el Renacimiento; entre sus principales exponentes mencionemos a Hugo Grocio y Erasmo de Rotterdam, estos pensadores se apartan de lo teológico y promueven que la razón humana es autónoma y que el hombre es el centro del ordenamiento social y político.

Ambas corrientes enseñan que el Derecho Natural, es derecho aunque no aparezca en normas escritas, esto es, aunque no estén en constituciones ni en leyes y que además el derecho escrito -positivo-, debe nutrirse de la moral y la ética para ser justo.

El Iusnaturalismo entonces plantea que el derecho positivo debe supeditarse a valores superiores -dignidad, derechos humanos, equidad- y que en casos donde no hay normas escritas, debe aplicarse directamente el Derecho Natural. Este derecho cimienta la participación en la dignidad humana, orienta a las personas para que influyan en las decisiones que apuntan a realizar su destino.

EL DERECHO POSITIVO PARA LA PARTICIPACIÓN:

Algunos estudiosos del derecho positivo opinan que los derechos para que existan tienen que estar en normas escritas, lo que no aparezca allí, no es derecho; está constituido por todas las decisiones provenientes del Legislativo y de los poderes Ejecutivo y Administrativo; El Ejecutivo tiene a cargo la dirección política, conducir el Estado y las relaciones con otros poderes; el Administrativo: se dedica a gestionar, a prestar servicios y aplicar las leyes técnicamente.

En lo concerniente a participación, destacamos abundantes preceptos positivos, los artículos 1, 2, 40, 103, 104, 105 de la Constitución Política, igualmente la Ley Estatutaria 1757 de 2015, las leyes 850 de 2003 de veedurías ciudadanas y 152 de 1994 que garantiza la participación en los planes de desarrollo.

Son múltiples las reglamentaciones específicas para juventud, infancia, grupos minoritarios, depende de la sociedad civil organizada y del Estado velar por su cumplimiento o dejar que se transgredan, se minimicen o se aplacen.

EN QUÉ PARTICIPAR:

El Catecismo Católico insta, “(…) los ciudadanos deben cuanto sea posible participar en la vida pública. Las modalidades de esa participación pueden variar de un país a otro o de una cultura a otra (…) es de alabar la conducta de las naciones en las que la mayor parte posible de los ciudadanos participa con verdadera libertad en la vida pública”; ver numerales del Catecismo 1913, 1914, 1915, 1916, 1917.

Participar es ser parte en algo, es una práctica, los interesados en incidir en la confección de planes, proyectos, y programas deben conocer los presupuestos participativos destinados a fines distintos apoyando, haciendo seguimientos a la ejecución, es la manera de ganar confianza en las gestiones institucionales.

Participar es extender la dignidad, impulsar el bienestar ajeno y el propio, el porvenir depende de la voluntad y decisión de hacerse parte en procesos que impacten, que mejoren la vida en familia, en la cuadra, en el barrio, proponiendo iniciativas, reuniéndose, integrándose a consejos estudiantiles, a diversos equipos donde se debatan temas de interés comunitario, usar buzones de sugerencias, leer carteleras, defender lo que importa, unirse a cooperativas, sindicatos, ONG’s, organizaciones de sociedades civiles, no aislarse, no sentirse solo, existir en solidaridad, preocuparse y actuar y si tiene como, ayudar personas e instituciones en desventaja.

OBSTÁCULOS A LA PARTICIPACIÓN:

Entre los obstáculos y razones para no participar destacamos: desconfianzas, no poder dedicarle tiempo, no saber para qué sirve, creer que no puede aportar, no conocer el papel de las sociedades civiles, creer que el Estado es asunto de otros, no entender que Estado y Sociedad Civil son mi asunto y que en esas instancias mi voz y la de mis amigos pueden ser escuchadas, no importa si no ostentamos títulos; cualquier persona puede acudir a derechos de petición y tutelas cuando sea necesario porque ignoran sus propuestas y su presencia, puede hacerse oír creando grupos o aliándose a los ya existentes, puede indagar para descubrir si hay prejuicios por creencias o limitaciones físicas y pude cuidarse de participar en lugares equivocados.

La participación social, comunitaria, ciudadana convoca a todos, el DANE cuenta con datos parciales, pero no hay información sobre un total de población vinculada a Organizaciones de Sociedad Civil.

En el caso del Ministerio del Trabajo, allí los datos a 2026 dan cuenta de que solo 3.9 a 4.5 por ciento de la fuerza laboral pertenece a sindicatos, en resumen, esto es problemático para la capacidad numérica participativa, hoy, son minorías los trabajadores interesados en decir su voz, en contraste, a mediados de los años 80 del siglo pasado el porcentaje de sindicalizados era del 10 al 12 por ciento, desde luego esa disminución en el galope de afiliaciones hay que encontrarla en factores como la violencia y el auge del neoliberalismo impulsor de ideas y prácticas contrarias a la sindicalización. Los sindicatos guardan experiencia y memoria convertibles en ideas y propuestas idóneas, útiles, aprovechables en el Estado, las empresas y las sociedades participativas.

CUANDO EL ESTADO MIENTE:

Un poderoso freno a la participación ocurre cuando el Estado miente recortando derechos a la gente, esta práctica es desafortunada, erosiona los derechos de participación; algunas maneras distorsionadas de proceder son, mentir de plano haciendo daño a particulares, armar andamios de falsedades vulnerando el derecho de petición, el derecho a quejarse, a solicitar; el Estado quiebra su credibilidad cuando tergiversa o fragmenta la verdad intencionalmente con propósitos equívocos.

La institución pública es mendaz cuando se acostumbra a dar explicaciones extrañas huyendo a su deber de atender peticiones ciudadanas concretas, cuando evaden el cumplimiento de sus funciones, cuando el funcionario por temores obedece instrucciones a todas luces censurables, cuando prometen cosas sabiendo de antemano que no van a cumplir. Con esas conductas lesionan derechos de participación implícitos y explícitos en derechos naturales y positivos.

La Administración Pública cae en gravísimos errores cuando desdeña los contenidos de la buena gobernanza participativa e inclusiva, cuando disminuye el valor de su código de ética extralimitándose y/o incurre en omisiones de forma rara al estilo del extraño mundo de subuso; yerran las administraciones cuando para justificar inoperancias o mala fe, optan por decir que el sistema y sus normas internas no les permite abordar materias que les son espinosas estando en el ámbito de sus competencias; yerran cuando para negar derechos, encuentran normas no favorables y esconden las favorables y hasta destruyen pruebas que verifican verdades sucedidas en tiempo, modo y lugar comprobables.

Todo esto y más, aleja a la gente de los espacios de participación, frustra aspiraciones, genera sensación en individuos y comunidades de quedar defraudados por tanto irrespeto a la dignidad y son insumos alimentadores de conflictos moviéndose in crescendo, la opción es alistarse participativamente si los organismos de control y vigilancia también resultan inoperantes

LA PARTICIPACIÓN EN UN ESTADO SOCIAL DE DERECHO:

Frente a crecientes necesidades sin atención oportuna, se impone a las sociedades civiles profundizar en el conocimiento de los DESC, ver artículos 42 a 77 CP., hay falta de interés de las Administraciones Públicas para hacerlos realidad, si la sociedad civil organizada no actúa, se quedan como derechos aspiración, seguirá la marcha hacia atrás haciendo más visibles la falta de oportunidades y las angustias populares.

Los espacios de Participación para tanta gente que quiere ser útil sin sentirse manipulada deben incrementarse motivando a más personas a que hagan suyo lo que es suyo; es imperativo en lo posible aprender a usar diversas tecnologías aceleradoras de la participación.

Las entidades públicas funcionan atendiendo grupos de interés, muchos aún no saben incursionar en ellas para superar dificultades desde distintas formas de participación, las comunidades no pueden arreglar todo, pero sin su presencia participativa nada se arregla; en un Estado Social de Derecho donde de verdad lo social tenga relevancia, la participación se siente cálida, no es fría, es llamativa, seductora, interesante, provoca estar ahí despertando sensibilidades intensas y ganas de aprendizajes sonoros, cruciales, potentes, donde con participación se atajen las malas rachas.

 

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