BIOPOLÍTICA Y VIOLENCIA ADMINISTRATIVA EN COLPENSIONES


Administrador Público, estudios en Derechos Humanos, Asesor en el Congreso de la República enviado por el Departamento de la Función Pública para temas relacionados con el actual Estatuto de Organizacion y Funcionamiento de la Administración Pública, Asesor en temas sociales, sindicales, cooperativos y sobre participación ciudadana, pensionado.

En anteriores artículos he mencionado montones de rarezas que ocurren en Colpensiones; continuando con el tema, esta vez, develaré más rarezas y demostraré como con biopolítica y biopoder “legalizan” desde los escritorios violencias administrativas con el objetivo de no pagar re-liquidaciones a quienes tienen legítimo derecho, aprovechando su vulnerabilidad física; en ejercicio del derecho de petición pido que Colpensiones de respuesta sin argucias a todos los contenidos de este escrito.

Conectando con artículos anteriores, inicio recordando a Michel Focault, filósofo e historiador; él nos enseña a interpretar la relación existente entre la vida biológica del ser humano y las instancias de poder – biopolítica -; valiéndome de sus análisis me transporto a explorar distintas problemáticas densas, extensas, complejas. Igualmente, incluyo el concepto de violencia administrativa que abordan academias, Organizaciones de Sociedad Civil y escritores como Dean Spade en su libro “Una vida normal”, esa violencia se posa sobre las personas llevándolas a que acepten “estándares correctos” impuestos por la institucionalidad; opiniones y pensamientos seleccionados de esos teóricos resultan admisibles para examinar algunos quehaceres de Colpensiones.

Foucault definió que la biopolítica es el control y gestión de la vida y biopoder es el mecanismo, la maquinaria, la tecnología usada para actuar dominando; en el caso que nos ocupa, Colpensiones sabe que existe obligación de reliquidar pero no gestiona en esa dirección aunque hay precedentes judiciales, hay conceptos, tiene aparato jurídico, los recursos están ahí, la política institucional beneficia a la institución, lejos de eso, perjudican al pensionado, claro biopoder en marcha.

Colpensiones es una Empresa Industrial y Comercial del Estado encargada de gestionar prestaciones y beneficios económicos en el marco de la Constitución y la Ley; el problema empieza cuando en lugar de cumplir los mandatos a que está obligada, ejerce biopolítica y violencia administrativa, lo hace de muchas maneras, por ejemplo; negándose a solucionar solicitudes de reliquidar pensiones y a cambio envía al pensionado a que demande, prefiere diferir una deuda que es consciente existe, retiene lo vital necesario, juega con la biología del que ya es pensionado, lo atrapa con discernimientos jurídicos difíciles de comprender, el conocimiento está en la Institución, es muy posible que el solicitante sea ignorante en la materia y en consecuencia no sabe defenderse.

Colpensiones es Administración Estatal, toma decisiones que para bien o para mal afectan la vida biológica de los pensionados; sabe que muchos ya cruzaron las etapas productivas y ahora se dedican a consumir; eran activos, se convierten en pasivos contablemente hablando, entre más viejos se vuelven más costosos, pero en sus cuentas calculan que pronto el problema desaparecerá pues, es ley natural de la biología.

La entidad vela por mantener en alza sus finanzas o hacerlas sostenibles aplicando criterios unívocos que pueden ser equívocos o inequívocos, eso queda para el análisis; diseña estrategias para mantener en bajada el reconocimiento de derechos sugiriendo que es para la sostenibilidad sistémica, con esa excusa niega reliquidaciones valiéndose de procedimientos nonc santos, negándole a unos y a otros concediéndole; la Entidad concluye que el sistema no permite proteger a todos; Juan Pablo II en Centesimus Annus (1991) dice “Cuando las instituciones creadas para servir a la persona se convierten en servidoras de su propia lógica interna, han traicionado su razón de ser y se han convertido en estructura de pecado”.

He presentado distintas reclamaciones a Colpensiones, no suponiendo que algo hicieron mal o que me parece que falta algo, lo hago con sonora batería jurídica, con elementos probatorios sólidos que demuestran verdades legales relevantes, son tres estudios de personalidades prestigiosas del derecho incluido un Expresidente de la Honorable Corte Constitucional y opinión del propio Ministerio al cual esa Empresa del Estado se encuentra vinculada y por tanto obligada por decreto a seguir sus directrices en salvamento de la seguridad jurídica, la unidad de criterio y la confianza legítima; desde aquí, desde este escrito, pido nuevamente en ejercicio del derecho de petición que Colpensiones me diga si esos tres estudios y el oficio del Ministerio son ilegales o mentirosos, con el fin de sostener una amigable conversación con quienes los elaboraron; desde este escrito solicito nuevamente que Colpensiones haga un nuevo estudio a mis reiteradas peticiones de reliquidación, teniendo en cuenta todos los contenidos de los documento que acabo de mencionar.

Colpensiones blande armas, una de esas, tal vez su preferida es mentir, en anteriores artículos comenté sobre reunión en la que prometieron solucionar mis peticiones, posteriormente decidieron no cumplir, la lectura de este acto puede analizarse con ópticas diversas. Primero: es práctica institucional utilizar funcionarios para que mientan. Segundo: el catecismo de la iglesia en sus numerales 2482 a 2487 señala que la mentira es la manifestación de la intención de engañar al prójimo. Tercero: hubo estrategia con aparente lenguaje de entendimiento pero sabían que el paso siguiente era traicionar el acuerdo, la buena fe, la coherencia del acto propio, la expectativa razonable que crearon. Cuarto: todo fue una táctica dilatoria para neutralizar la reclamación. Quinto: activaron el dispositivo biopolítico institucional dando esperanza, engañando para desgastar deliberadamente. Sexto: en realidad la entidad calcula que el tiempo de contienda vía administrativa o en juzgados, dure más que la vida del reclamante, sería bueno encontrar datos que permitan saber cuántos han caído tristemente en esa espera como le sucedió en palabras de García Márquez al Coronel que no tenía quien le escribiera. Séptimo: viven dando respuestas de silencio selectivo; esto es, contestar partecitas de las peticiones sin aclarar nada de lo importante para producir incertidumbres. Octavo: todo tiene una razón de ser, son prácticamente protocolos institucionales para matar el tiempo o para que el tiempo mate.

Desde aquí, desde este escrito solicito nuevamente que Colpensiones dé respuesta a las reiteradas peticiones que he presentado con los radicados 2024_11218774, 2024_11218617 y 2024_26179489, allí aparecen 10 numerales; ninguno ha tenido contestación y como siempre, mienten afirmando que ya contestaron, también pido que revisen la respuesta guasona, socarronamente astuta que me dan en el radicado BZ2025_11574823-1773026, insisto en que se actualicen las peticiones y se den respuestas que no sean falsas, sin artificios jurídicos Colpensiones usa estrategias para producir efectos en la vida de pensionados, no dan respuestas claras, notifican con lenguaje conveniente para la entidad y opaco para el que ellos llaman cliente o afiliado.

Esa Entidad Pagadora es un saber-poder contentivo de alto conocimiento jurídico con capacidad de decisión, pero como en “el extraño mundo de Subuso”, definen que lo cierto son únicamente sus normas internas y se sienten autorizados para demorar, hacer denegatorias, decir mentiras, dilatar; ¡para eso les pagan!?, he ahí la violencia administrativa; se niegan a contestar si los estudios puestos a su conocimiento son mentirosos o ilegales, simplemente los eluden, peor aún, como todo me es favorable en estos cuatro documentos, los evaden sin discutirlos, escogen normas no aplicables al caso, para distraer, lanzan cortinas de humo, contrarian, desvirtúan sus contenidos.

Para convertir en hechos todas sus violaciones a la ley, acuden a procedimientos autoritarios con el propósito de que el adulto mayor se vuelva sumiso, se le baje la autoestima, que no tenga voz, que no dialectice, que no reclame, que no se defienda, que no aspire a lo justo y legal, que le tenga miedo al qué dirán o al qué me harán, que se deje humillar, que no denuncie, que no haga uso de sus derechos de participación, que se evite conflictos, que “viva tranquilo”, que se calle; puro biopoder maligno en acción.

Al negar lo fundamental a una reliquidación, administran usando biopolítica (relación existente entre la vida biológica del ser humano y las instancias de poder), al reconocer derecho al mínimo vital a unos sí y a otros no, estando en similares condiciones de requisitos, definen quién merece ser respetado y quién no generando desigualdades; se entiende el mínimo vital independientemente del valor de la pensión, lo hemos dicho en artículos anteriores, surge el concepto de dignidad, los años transcurrieron cotizando sobre cifras por encima del salario mínimo, por tanto, se generó un derecho fundamental autónomo; para una persona de edad avanzada y con enfermedades como parkinson, al hablar de mínimo vital, se deben tener en cuenta costos de tratamientos no cubiertos por el POS, medicinas retardadas en su entrega, terapias, transporte especial por limitaciones de movilidad, cuidadores, dietas nutricionales, deterioro cognitivo; sobre mínimo vital hay mucho por explicar.

Colpensiones cierra las posibilidades de contactar al Equipo Ético tratando de resguardar su imagen y lo hace con biopoder (control, administración sometiendo la vida biológica de las personas); impide al pensionado comunicarse con órganos internos encargados de solucionar dificultades; alegan que ese Equipo solo se ocupa de indagar corrupción -robos-; desaparecer correspondencia y decir que la desecharon por mal elaborada, hacer discriminaciones, violar derechos humanos, en este caso los DESC son temas éticos, ¿porqué no permiten que ese Equipo conozca las violencias administrativas que despedazan el Código de Ética y la buena gobernanza?; desde este escrito solicito nuevamente que el Equipo Ético conozca las solicitudes que le he enviado y además conozca este escrito y todo el expediente pensional.

Un Equipo Ético se ocupa de la transparencia, la integridad y el trato digno; es indignante, derechos de petición y recursos son contestados automáticamente para negar sin ningún tipo de análisis, con falacias, con párrafos que parecen válidos pero construidos con distorsiones, con alegatos incoherentes, mal fabricados, tendenciosamente fuera de contexto.

La biopolítica está íntimamente aunada con violencia administrativa, se fusionan haciendo control estatal sobre la vida del pensionado; manipulan desapareciendo documentos de los expedientes, no radicando solicitudes para evitar dar explicaciones, sometiendo al pensionado a cruzar laberintos, que camine oyendo respuestas burdas y burlonas hasta que muera y aquí no pasó nada; toca dejar así porque no hay culpables como dicen los de control disciplinario.

La legalidad sirve a las personas mientras sean productivas, un pensionado ya no les resulta útil y entonces el derecho sirve también para lo indebido, quitarle dignidad a la existencia; con biopolítica y violencia administrativa minan los deseos de enfrentarse a ese biopoder, arrodillan voluntades, silencian voces contestatarias.

En esa entidad hay mucha estulticia, afirman, usted tiene derechos pero solo los reconocemos si un juez ordena, entretanto; siguen violando la Constitución. Así funciona esto, así es el sistema y la administración está facultada por sus reglas internas para operar desconociendo normativas superiores mientras el poder judicial no le diga lo contrario caso a caso; esto es, atendiendo casuísticas individuales; nada cambia.

No se requiere que exista una oficina desde la cual se hagan planes y salgan órdenes concretas de actuar con biopolítica y violencia administrativa; eso no excluye que la burocracia sea consciente de que obedecen orientaciones guía y reglas internas donde el biopoder se expresa despachando mensajes que viajan hacia el pensionado causándole sufrimiento existencial drástico. Los funcionarios dispuestos a esa tarea, parecen no ser conscientes de su fuerza destructora contra la dignidad, los derechos humanos, impidiendo el mínimo vital a quienes tienen derecho.

Pareciera que existen empleados condicionados, animados y formados como protectores de ilegitimidades, diseñadores de estrategias para debilitar emocionalmente al pensionado protestatario induciendolo a abandonar su lucha; con artimañas del biopoder al que obedecen, fortifican el esqueleto y vigas que soportan prácticas conspirativas contra el más débil.

El gran interrogante es ¿porqué la Administración puede violar sentencias erga omnes, mandatos jurídicos superiores, directrices ministeriales y decir, estamos autorizados para eso y qué; saben que la Defensoría del cliente financiero les cohonesta, ya quedó expuesto en anteriores artículos, recursos y derechos de petición pésisamente contestados, si algún organismo oficial interviene, Colpensiones arma un paquete de mentiras y ahí termina el control, no se investiga nada, no se hace ningún esfuerzo dirigido a detener violencias administrativas. En un artículo de la Universidad Externado “Crítica a la naturalización biopolítica” 2021/09, escrito por Carlos M. Bartolomé Ruiz, se lee (…), “tal vez haya casos en que se justifique el uso de la violencia en defensa propia, pero nunca se legitimará el uso de la violencia como teoría biopolítica” (…)”.


Cuando la Administración se niega a aplicar sentencias erga omnes, evade estudios y voces de reconocidas firmas del derecho, impone soberanía sobre la justicia, evalúa cálculos económicos y conveniencias no legales, aniquila garantías individuales, reduce, merma el bienestar del pensionado y sus legítimas aspiraciones; así, el biopoder administrativo contribuye a que el afectado envejezca con privaciones materiales, contribuye a que se le escape la vida pronto; el convenio 102 de la OIT y la recomendación 202 de pisos de protección social exigen gestión administrativa responsable exenta de arbitrariedades y orientada al bienestar del usuario.

Con biopolítica y violencia administrativa disminuyen el mínimo vital, vulneran el debido proceso, logran que los adultos mayores se olviden de sus derechos, en el fondo, lo que hacen es confiscar el dinero del pensionado con el pretexto de contención del gasto, como si los dineros cotizados por los pensionados fueran de quién sabe quién.

Con biopolítica y violencia administrativa silenciosa juegan a que el pensionado aprenda a no defenderse, aprenda a descontrolarse, aprenda a ser impotente, a sentirse solo; aprenda a deprimirse, a volverse ansioso, a que respete el despotismo porque contra eso no hay nada que hacer, a que “tire la toalla”, a que concluya auto-declarándose incapaz, a que se subordine y acepte ser dominado, a que vaya al médico porque tiene problemas mentales y su alma está terebrante, afligida, dolorosamente confundida. Es mejor desesperanzar a la persona, hacer que se sienta cobarde a que no tenga valor para ripostar ante canalladas provenientes del biopoder, que se convierta en inútil e inepto; en mi expediente pensional de más de 1.500 páginas hay de todo eso, fundante material atestado de fructuosas evidencias para una novela aciaga, de mal agüero.

Todo funcionario debería leer el viejo libro “Un tal Bernabé Bernal”, allí se muestra cómo el biopoder malevo, anómalo, utiliza su maquinaria para aplastar la voluntad del que escogió ser honrado e íntegro, lo zarandean para que obedezca instrucciones perversas; parece que las cosas no han cambiado, hay un sector de nivel directivo en Colpensiones intrigante, manejan lo jurídico a su acomodo con tal de aparecerse cual paladines defensores de su moral y su ética dedicada a decisiones con desvío de poder, extienden actos administrativos ilícitos causando perjuicios, afectando bienes constitucionales, se autoproclaman transparentes y eficientes.

No es que en su naturaleza quienes integran ese sector, sean los malos del paseo, es que eso es lo normal, es la costumbre, así está diseñada la estructura; la iglesia, habla de estructuras de pecado que producen daño sistemático y se perpetúan a sí mismas más allá de la voluntad de los individuos, donde comportarse con justicia es una excepción. Juan Pablo II en Reconciliatio et Paenitentia señala que “las estructuras de injusticia se perpetúan porque la participación colectiva en ellas diluye la culpa individual, haciendo que el mal parezca una realidad inalterable”.

Colpensiones habla de respeto, respeto es no discriminar; discriminan, a unos les re-liquidan bien y a otros mal; Habla de compromiso referido a esforzarse hacia el bienestar de los pensionados, ese bienestar se convierte en malestar cuando reciben documentos y en lugar de radicarlos los desaparecen para no tramitarlos. Habla de diligencia referida a que sus funciones deben ejecutarse con atención, prontitud y eficiencia, en qué queda eso sí los derechos de petición son burlados y dicen que ya contestaron lo que nunca contestaron. Habla de justicia dirigida a que cada pensionado reciba lo que le pertenece, la realidad es que ante las negativas administrativas corresponde hacer largas peleas para buscar justicia y si la persona no está en condiciones de batallar, esa tal justicia queda maltrecha, triunfa el antojo del biopoder. Habla de honestidad, declaran tener la verdad y ser cuidadores de los recursos, cuidar los recursos no es quitarle parte de la pensión al indefenso negándole su prestación completa y oportuna.

Respeto, compromiso, diligencia, justicia y honestidad son palabras del código de integridad del servicio público Colombiano que pretenden subsanar fallas en la cultura del funcionario, pero en la praxis de Colpensiones se esconden lógicas biopolíticas y de violencia administrativa; en alguna oportunidad increíblemente me dijeron que el nivel directivo no tiene nada que ver con no favorecer peticiones dado que esa responsabilidad la delegaron, ya me he pronunciado sobre semejante sinsentido total; lo propio hice cuando control interno me prohibió absurdamente escribirle a la entidad; qué no decir cuando sin seguir normas justas abusan determinando en resoluciones a quién concederle pensión completa y a quien no; establecen criterios de rentabilidad, imponen trabas, invisibilizan o dispersan el pecado, trasladan la culpa al pensionado acusándolo de estar reclamando lo que no merece.

Esa institución ejerce violencia al mentir de plano, al armar andamios de falsedades, al tergiversar la verdad con propósitos amañados, al escribir cosas raras, extrañas en documentos, al prometer soluciones que saben no van a cumplir, al extralimitarse e incurrir en omisiones a sabiendas, de mala fe, al destruir pruebas que les incomodan, al recurrir a explicaciones raras escudándose en que el sistema y sus reglas internas son las que los obligan a maltratar pensionados inermes, silenciados, avasallados, desamparados.

El biopoder termina por convencer al pensionado que él es una carga y que sus derechos deben ser racionados, que no debe exigir, lo reduce, que se quede quieto en lugar de pasar por trámites y barreras burocráticas que le molestan la existencia, que se someta por que lo que le están haciendo tiene “presunción de legalidad”, cuando realmente son interpretaciones erróneas de la ley, abuso de poder y agresiones Qué tal este biopoder invisible disciplinando pensionados, forzándolos a que interioricen como normal y natural en su mente mecanismo tan nefasto; aún así, como el que más, creo en lo público.

Foucault señala que el biopoder es el control que el Estado ejerce sobre la mente y la vida, que con sus verdades normalizan al individuo y que escapar de ahí es una ilusión; con ese poder no existe diálogo.

Contrario a lo expuesto hasta aquí, otro autor relevante en estos temas, Jürgen Habermas, plantea que Foucault es pesimista pues cree que la realidad social es perversa y que el ser humano no puede resignarse a estar amarrado, sin opción frente al biopoder.

Habermas apunta a que con el lenguaje se abren posibilidades de acercarse al entendimiento, apunta a que la acción comunicativa funciona como contrapoder, que hay posibilidad de emanciparse, de rechazar con racionalidad el biopoder y la violencia, que los problemas pueden superarse con democracia deliberativa, insta a la sociedad civil a que no deje entorpecer las relaciones entre los humanos.

6

La tesis Habermasiana conduce a que lo inteligente es proceder con transparencia, admitir el cuestionamiento, -aplicándolo a colpensiones- aceptar que el pensionado es alguien a quien se debe atender y que haya coherencia entre normas y decisiones; preguntamos si el deber ser es orientar al pensionado facilitando el ejercicio de sus derechos, corrigiendo de oficio retroactiva e integralmente sin esperar más reclamaciones.

Colpensiones procede desmontandose de ese bus, arranca por otra vía, emprende, obra, opera con unilateralidad, con estándares impositivos, sesga los argumentos y premisas del pensionado. La Iglesia en su Encíclica Fratelli tutti – Hermanos todos -, advierte contra un sistema tecnocrático y utilitarista que descarta a los ancianos y prioriza el rendimiento financiero por encima del bienestar humano. La Iglesia no habla de biopolítica, usa categorías propias para dilucidar temáticas socioeconómicas, políticas y culturales.

En conclusión, Colpensiones no mejora sus relaciones con numerosos pensionados a los que les resta calidad de vida, los trata con puro tortuguismo, como decíamos en la ESAP, para referirnos a la lentitud de trámites agravantes de la situación, con mentiras los estafa, pretende ocultar que su cuerpo burocrático se alimenta de ese inmenso grupo de interés, piensa que los dineros de la entidad son un alijo puesto a su cuidado pero que la manera de preservarlo es mermando mínimo vital a los que aportaron para hacer grande esa Empresa, dizque para no quebrantar el sistema.

Habría que indagar cuántas tutelas y demandas interpuestas por jubilados, pierde cada año Colpensiones; ¡qué paradoja!, sabiendo que los derechos existen, los rechaza, rehúsa reconocerlos obligando a que se desborden los litigios; voces de la justicia han pedido que la Administración cumpla su función, resuelva lícitamente y evite atiborrar los juzgados; que no pongan a otra parte del Estado a que solucione lo que ellos con maquinaciones y maniobras insidiosas también como Estado hicieron; Habermas diría, “esto es la traición más profunda que puede cometer el Estado Social de Derecho contra sus propios ciudadanos”.

El pensionado sabe que es finito, que su energía ya está minada, limitada para convertirse en litigante, mientras tanto la entidad no se agota, es cuasi-eterna, se opone al envejecimiento, se renueva, florece, se retroalimenta, vive apostando a que siempre ganará paralizando al pensionado, trancando sus movimientos con más daño a la vida y a la moral, con más biopolítica, violencia administrativa, biopoder oscuro, tóxico pero revestido con abrigo de supuesta legalidad, urge debatir tantas antinomias jurídicas, colisiones normativas resueltas siempre en contra del que osa decir lo cierto, del que no se presta a lo inicuo.

Queda más y más por decir, apenas estamos abriendo el pórtico para entrar a desnudar la crueldad de lo que en esa Entidad acontece, se requiere sacar a la luz internamente más verdades todas emanadas de ese, mi expediente de más de 1.500 páginas enlodadas, edulcoradas nocivamente, salpicadas copiosamente con mentiras institucionales preparadas intencionalmente para que reine el imperio de la impunidad; qué más se descubrirá el día que acepten hacerle una auditoría a una muestra representativa de expedientes como lo he venido solicitando.


MARIO SANTANA BERNAL cc 19052832 msantana03@yahoo.com junio de 2026- 7



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *